Problemas y Soluciones Monte Cristi

Dominicana, su problemática racista y excluyente.
por Vanessa Feliz de la Cruz

Históricamente, no solo en República Dominicana, sino que es conocido como una
problemática universal, la población afrodescendiente ha sido víctima de maltratos, abusos,
discriminación, dichos de inferioridad, y trato desigual en todos los ambientes sociales. Por eso,
en vez de tratar temas igual de graves en dominicana como el mal manejo del transporte público,
el alza de los precios de los combustibles por semana, los feminicidios que no parecen cesar,
corrupción o como decae nuestro índice de educación cada año en las estadísticas internacionales,
decido estudiar, narrar y presentar soluciones, desde mi perspectiva, de cómo la sociedad de mi
país nos ha vulnerado a lo largo de la historia.

Me parece importante que temas como este, (que para muchos que no han tenido que enfrentar
situaciones similares resulta un escándalo, algo insólito,ya que desde su perspectiva tal crisis no
existe) sea discutido en entornos seguros en los que se pueda hablar de las experiencias de los
afectados, ayudar a otros a crecer, aceptarse y defenderse del mundo tan voraz y complicado en el
que nos desenvolvemos, aún hoy en día.

Desde el periodo colonial, una minoría ‘’blanca’’ ha dirigido las tierras americanas con su
alegado ‘’descubrimiento del nuevo mundo’’ que, después de estudiar la historia con una
perspectiva descolonizada, uno logra entender que esto no fue más que un genocidio, apropiación
cultural, invasión y la erradicación de una cultura vasta y rica. A pesar de esta narrativa, esto no
fue del todo un proceso de personas doblegadas, sino que, en su momento se gestaron
sublevaciones y rebeliones, por el hostigante maltrato y abuso de poder, como fue en el caso de
Enriquillo, Sebastián Lemba e incluso el español Fray Antón de Montesinos.

Lamentablemente, la historia nos es contada de una manera pesimista, que enaltece a los
colonizadores, no solo por los dominicanos. El fenómeno se puede apreciar en películas como
Pocahontas 1995, en la que se habla de forma despectiva de los nativos, aún esta siendo un filme
infantil, al verla como adulto resulta chocante. Así mismo es el caso de las telenovelas con las
que crecimos que ponen a personajes negros como inferiores o en ocasiones ni están.

Otro ejemplo particular que me marcó fue una visita hace unos años al Museo de Casas Reales
de Santo Domingo, donde escuchando los audios descriptivos de las piezas de este, el narrador
contaba como los nativos del norte en Samaná (quienes históricamente eran conocidos por ser los
mas bélicos de los cacicazgos de la isla) atacaron a los españoles al momento de llegar a sus
territorios. Al analizar este relato y discutirlo con quien me acompañaba quedamos atónitos,
porque si bien en su trayectoria eran conocidos como revoltosos, no concebíamos entender como
se les acusaba de haber ‘’atacado’’ a quienes llegaron por la fuerza a tomar sus tierras, esclavizar
a su gente, violar a sus mujeres y extinguir su raza.

Para nosotros como dominicanos, el racismo ha jugado un papel determinante en nuestra
trama histórica.Trujillo, por ejemplo, se dio a la tarea de acabar con centenares de personas a lo
largo y ancho del país, porque él buscaba a toda costa ‘’mejorar nuestra raza’’, acciones que
complementaba trayendo personas blancas de fuera.Su instrumentalización xenofóbica de las
relaciones con Haití sirvió para generar un entorno de marginación contra los inmigrantes
haitianos. Dichos estereotipos en contra de ellos que construyó la dictadura de Trujillo, sirvieron
para estigmatizarlos de por vida.

Mi familia es de provincias fronterizas de la República Dominicana, las tierras de nuestros
pueblos rayanos están bañadas por un río que cuenta la triste historia de la época del tirano, sus
aguas se mancharon de la sangre de aquellas personas que perdieron la vida por la simpleza de su
nacionalidad y color de piel. Allá no solo está la historia vieja del río, sino que cada día ambos
países se retan por la relación comercial que entre ambos existe, sus economías se alimentan una
de la otra con el mercado binacional y aún considerando estos factores, ambos pueblos no
consiguen amigarse.

Desde que acepté mi negritud como algo hermoso y virtuoso he intentado investigar sobre mis
raíces pues al ser de padres fronterizos y evidentemente con ascendencia negra, sentía que algo
de haitiana debía de haber en mí, pero nadie supo darme razón. La sociedad dominicana se
esfuerza por esconder el negro que lleva tras la oreja y en eso se pierde mucho de nuestra
identidad.
De pequeña no dejaba que se me peinara en lugares públicos donde mucha gente pudiera ver
mi cabello crespo y gigante, mi madre me hacía comentarios de los que hasta hace poco entendí
su pasivo-agresividad inocente, con los elogiaba lo fina de mi nariz, que mi encía no era oscura
porque eso era muy feo y de negros. Al cumplir ocho años ingresé a un colegio de mi ciudad de
personas con un estatus económico clase media alta, más elevado que el de mi familia, por lo que
decidimos alizar mi cabello para que no complicara más mi entrada a ese mundo tan distinto al
que yo conocía y de nuevo, fueron cosas que entendí cuan grave eran al ir creciendo.
Es un reto de todos los días ser mujer, negra y clase media en un país como este, en el que la
seguridad de bares y lugares comerciales te niegan la entrada porque su concepto de perfil
aceptable no encaja con el tuyo.

Para el gobierno dominicano la principal preocupación en este sentido debe ser combatir la
desigualdad y todas las formas de exclusión social, por esto pienso que las políticas públicas
deben estar orientadas a lograr mecanismos de integración social que dejen definitivamente en el
pasado tan nefastas actitudes. Se debe fomentar la creación de más instituciones nacionales para
la defensa de las mujeres y para tomar en consideración todo tipo de discriminación en la política
pública, así como desarrollando una política general sobre raza y género. No escatimar en
esfuerzos para resolver los retos relacionados a la injusticia racial mediante estructuras y reglas
diseñadas para dar la oportunidad de que las personas en desventaja participen en las
instituciones de las cuales anteriormente habian estado excluidas y marginadas. ́

Otro punto importante es manejar con fluidez los conceptos de raza y etnicidad, explicar de
manera descentralizada desde la educación básica quienes somos, de donde venimos para enteder
a donde vamos. Dar talleres de como manejar el pelo afro a niñxs y adolescentes, con
oportunidades reducidas de entender estos temas.
Con esto busco presentar propuestas sencillas que podamos acatar sin necesidad de
presupuestos exuberantes ni planes que demoren años en ponerse en marcha. En resumidas
palabras en nuestro país nos hace falta instruir en como reconocer prácticas racistas y
discriminatorias en los entornos laborales, sociales y en el hogar. Debemos educar en como
reportarlos, abordarlos y defendernos mientras se trabaja en la problemática, pues la falta de
confianza en los sistemas formales de justicia son las principales causas de nuestra deficiencia.

Bibliografía y fuentes.

  • Guía para la formación en perspectiva antirracista, Junta de Prietas
    https://www.unrisd.org/80256B3C005BCCF9/(httpAuxPages)/7D37655F2F36F23FC1256EF
    C002EEA29/$file/cn09s.pd

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